« ¿Ya sabes que
quieres estudiar? » Esa pregunta,
muy común en las conversaciones de los jóvenes antes de su salida al mundo; la mayoría
ya sabe qué hará en su futuro, tienen todo planificado, hasta saben en qué año
van a realizar tales cosas, pero ¿Qué pasa con el resto que no tiene la menor
idea de qué estudiar?
Según va avanzando el tiempo, se
crean nuevas carreras o solo “evolucionan”, para que los jóvenes tengan más
opciones a elegir, dirán que es bueno, lamentablemente para otros será un
martirio, un problema más en su vida. Esto mayormente les pasa a los jóvenes de
la secundaria, debido su falta de investigación o simplemente nada les llama la
atención, y por esa razón llega la presión familiar; como es el caso de una
amiga, ella decidida quería estudiar medicina ¿Por qué? decisión familiar; buscaba,
indagaba, se prestaba los tomos para poder repasar y dar el examen de admisión,
día tras día le repetían que debe ingresar a medicina, pero no lo logró…se sintió
un fracaso para su familia, cansada se reveló y escogió la carrera que desde un
principio quería, lástima por los que sufren cada día los deseos familiares.
La presión familiar no es la única razón
de no saber que elegir, también está la confusión propia “¿Qué es lo que realmente me gusta?”. Esto me
pasó a mí, como todo niño sueña en grande, ya tenía en mente lo que quería
estudiar, pasó el tiempo, no pensé que me desanimaría tras oír « ¿Veterinaria? Hay mi niña eso no te
ayudará, mejor estudia otra carrera de verdad». Llegué a la secundaria “tiempo
en que ya tienes tu carrera escogida”, mis conversaciones se basaban en dar
consejos a mis amigas, como hablarle a alguien o consolar; raro en mí ya que ni
yo había experimentado tales cosas, y por eso una amiga me propuso estudiar
psicología; no fue tan mala la opción. Estuve 3 años con la idea de ser una
gran psicóloga, ayudar a las personas, mi objetivo principal; cuarto año de
secundaria, año en que dejé el sueño de ser psicóloga y de elegir otra a
reemplazar. Último año, la desesperación entro en mí, pedía a mi mamá llevarme
a un psicólogo para realizar “test vocacional”; método por el cual te muestran opciones
de carreras acorde a tus gustos; habré tomado como cinco de estos y todos no
coincidían. Actualmente creo…haber encontrado mi carrera definitivamente.
Por otro lado, no saber nada y
meterte a pura suerte, es buena y a la vez mala elección; buena en el sentido
que recién descubres tu carrera deseada y mala por el simple hecho de perder la
esperanza; caso que le sucedió a un amigo, por el sentido bueno; ya saliendo de
la secundaria, por ver a sus amigos postulando a sus carreras previamente
escogidas, fue a postular a una carrera, y por no haberse preparado
anteriormente no logró ingresar. Ya preparado para rendir un buen examen fue a
postular, seguía sin saber qué carrera estudiar, se metió a lo que le llamo más
la atención ingeniería metalúrgica, ingresó; inconvenientemente no le gustó; él
era más para oficina. Finalmente estudió una carrera técnica, donde ahí por fin
consiguió su verdadera vocación.
Como dice Arnold Schwarzenegger “Confía
en ti mismo sin importar lo que los demás piensen”. Halla tu propia
vocación, mediante experiencia propia o de otras personas, siempre teniendo tu
meta, objetivo claro.
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